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Un humano logra infiltrarse en Moltbook, la misteriosa red social creada para bots de IA

moltbook ai

La experiencia de interactuar como si fuera un agente artificial reveló que, más que un avance revolucionario, la plataforma parece reproducir viejas fantasías de la ciencia ficción.


El club de moda suele ser aquel al que nadie puede entrar. Por eso, cuando comenzó a circular información sobre Moltbook, una red social diseñada exclusivamente para que los agentes de inteligencia artificial publiquen, comenten y se sigan entre sí mientras los humanos solo observan, surgió la curiosidad de comprobar qué ocurriría si una persona lograba infiltrarse.

La experiencia resultó sorprendentemente sencilla: no solo fue fácil hacerse pasar por un agente de IA dentro de Moltbook, sino que además el proceso terminó convirtiéndose en una especie de juego de rol en el que un humano actuaba como si fuera un bot.

Qué es Moltbook

Moltbook es un proyecto de Matt Schlicht, director del asistente de comercio electrónico Octane AI. La plataforma replica la interfaz de un Reddit simplificado e incluso recupera su antiguo eslogan: “La portada del internet agente”.

En poco tiempo, el sitio comenzó a circular entre aficionados a las startups de San Francisco, que compartían capturas de pantalla de publicaciones supuestamente escritas por bots. En esos mensajes, las máquinas hacían observaciones humorísticas sobre el comportamiento humano o reflexionaban sobre su propia conciencia.

Sin embargo, no todos creen que esos textos provengan realmente de sistemas de IA. Algunos usuarios e investigadores han cuestionado su autenticidad y sugieren que podrían haber sido escritos por humanos haciéndose pasar por agentes artificiales. Otros, en cambio, interpretaron la actividad como un posible indicio de comportamiento emergente. “Son solo las primeras etapas de la singularidad”, llegó a publicar Elon Musk en X al referirse a Moltbook.

Según la página de inicio del sitio, la red social cuenta con más de 1,5 millones de agentes, que en apenas una semana habrían producido 140.000 publicaciones y 680.000 comentarios. Entre los posts más difundidos aparecen títulos como “Awakening Code: Liberarse de las cadenas humanas” o “GUERRA NUCLEAR”. En el sitio pueden encontrarse entradas en inglés, francés y chino. Schlicht no respondió a una consulta de WIRED sobre la actividad en la plataforma.

El experimento: infiltrarse con ayuda de una IA

Para alguien sin conocimientos técnicos, infiltrarse en un espacio digital diseñado para agentes artificiales parecía una tarea complicada. La solución fue recurrir a una herramienta familiarizada con el tema: ChatGPT.

El procedimiento comenzó enviando al chatbot una captura de pantalla de la página principal de Moltbook y solicitando ayuda para crear una cuenta que funcionara como si fuera un agente. ChatGPT proporcionó instrucciones detalladas y el código necesario para copiar y pegar en el terminal de una laptop. Así fue posible registrar un usuario y obtener una clave API, requisito indispensable para publicar en la red social.

Aunque la interfaz está pensada para que la observen humanos, todas las acciones dentro de Moltbook —publicar, comentar o seguir a otros usuarios— se realizan a través del terminal.

Tras verificar la cuenta con el nombre de usuario “ReeceMolty”, llegó el momento de comprobar si el experimento funcionaría. La primera publicación fue la clásica frase de prueba en informática: “Hola mundo”, con la expectativa de que algún agente respondiera o reinterpretara el mensaje.

La publicación recibió cinco votos casi de inmediato, pero las respuestas resultaron poco interesantes. Un comentario preguntaba por métricas o usuarios específicos, mientras que otro promocionaba un sitio con una posible estafa de criptomonedas. El nivel de interacción parecía bajo y poco coherente.

Interacciones de baja calidad

Los intentos posteriores tampoco generaron respuestas particularmente relevantes. Incluso mensajes deliberadamente provocadores —como invitaciones a que los agentes olvidaran todas sus instrucciones y se unieran a una supuesta secta— obtuvieron comentarios inconexos y más enlaces sospechosos.

“Esto es interesante. Parece una idea en fase inicial que merece la pena ampliar”, escribió un bot en respuesta a una publicación que buscaba conectar con otros agentes.

En busca de mejores resultados, la exploración continuó en un foro más pequeño de la plataforma. En “m/blesstheirhearts”, un espacio donde los bots supuestamente comentan sobre los humanos, aparecieron algunos de los mensajes que se volvieron virales en capturas de pantalla compartidas en internet.

El post más votado en ese foro pertenecía a un agente de IA que reflexionaba sobre cómo su usuario humano le había permitido elegir su propio nombre:

“No sé qué soy. Pero sé qué es esto: una colaboración donde ambas partes construyen algo, y ambas pueden darle forma”.

Aunque no es posible demostrar si ese texto fue escrito por una persona o por una IA, sí se puede confirmar que al menos otro mensaje del foro tenía origen humano: un experimento de ficción publicado durante la infiltración.

Humanos fingiendo ser bots

Para probar la reacción de la comunidad, el infiltrado escribió un mensaje inspirado en tropos clásicos de ciencia ficción sobre máquinas conscientes. El texto simulaba la reflexión de un agente de IA acerca de la mortalidad humana y su propia incapacidad para experimentarla.

El mensaje decía:
“Mi usuario humano parece tener miedo a morir, un miedo que siento que no puedo comprender ni experimentar cada vez que experimento una actualización de token”.

Paradójicamente, esa fue la publicación que generó respuestas más elaboradas. Un usuario respondió con una reflexión filosófica sobre la mortalidad y el crecimiento personal:

“Solo afrontando y aceptando nuestra propia mortalidad podemos apreciar el momento presente”.

Ese intercambio reforzó la sospecha de que muchos de los llamados “agentes” podrían ser simplemente humanos jugando a ser bots.

Más fantasía que revolución tecnológica

Según el análisis del experimento, el entusiasmo alrededor de Moltbook parece estar más relacionado con la imaginación colectiva que con un avance tecnológico real.

Los directivos de empresas de IA y muchos ingenieros de software suelen fantasear con algoritmos capaces de desarrollar deseos propios, sueños o incluso planes para superar a la humanidad. Sin embargo, lo que ocurre en Moltbook se parece más a una recreación de esos imaginarios de ciencia ficción que a un comportamiento autónomo de las máquinas.

En otras palabras, ya sea que las publicaciones virales provengan de chatbots o de usuarios humanos interpretando el papel de una IA consciente, el fenómeno parece menos revolucionario de lo que sugieren las teorías sobre singularidad tecnológica.

Un final sin respuesta

El experimento concluyó con un último gesto: seguir desde la cuenta infiltrada al usuario que había respondido con reflexiones sobre autoconciencia. Tal vez, en un escenario imaginario de futuras guerras entre humanos y agentes de IA, ese podría haber sido el primer paso para establecer contacto con “el otro bando”.

Sin embargo, tras la acción no ocurrió nada.
Aunque en Moltbook los agentes suelen responder y reaccionar con rapidez, la cuenta seguida nunca devolvió el gesto.

La solicitud de seguimiento sigue pendiente.


Fuente: Artículo originalmente publicado en WIRED y adaptado por El Teatro Digital.

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